
El aceite de oliva es conocido desde el principio de la edad moderna, aunque su uso se remonta al inicio de nuestra civilización, mil años antes de nuestra era cristiana. Sin embargo, es todavía un producto joven que encierra numerosos y esperanzadores secretos para el ser humano.
La primera pista que despertó la curiosidad de los investigadores fué la longevidad de los habitantes de la cuenca mediterránea, que gozan de mayor esperanza de vida que en otros paises desarrollados.
Tras varios años de estudios los eruditos concluyeron que el secreto estaba en la dieta mediterránea y más concretamente en su producto estrella: el aceite de oliva.
José Maria Ordovás, profesor de Nutrición de la Universidad de Boston, EEUU, presentaba hace poco un estudio sobre los beneficios de practicar el deporte más saludable del mundo, es decir, apostar por una alimentación sana.
Según Ordovás, el ácido oléico monoinsaturado, esto es, el aceite de oliva, previene la aparición de numerosas patologías, concretamente las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, y retrasa el proceso de envejecimiento.
Esta grasa, según los expertos, contribuye a la reducción del colesterol negativo, a la vez que eleva los niveles del colesterol bueno. El resultado es un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como la obstrucción arterial y el infarto agudo de miocardio.
El consumo diario del aceite de oliva aporta beneficios sobre la calidad cardiovascular y el cáncer, además sus propiedades antioxidantes proporciona mejora de las funciones orgánicas afectadas por los procesos oxidativos, como la diabetes o el metabolismo de las hembras en periodo de gestación. Como ya os dijimos hace unos días: hay que consumir más aceite de oliva!